23 junio 2007

Acto por el diálogo en Madrid


El pasado jueves 21, la Plataforma por la Paz, los Derechos, el Diálogo y la Negociación celebró un acto denominado "Diálogo y negociación, ¡en mi nombre sí!", al que asistimos mi novia y yo. El lugar elegido fue la Fundación Progreso y Cultura de UGT, situada en la madrileña calle de Maldonado, frente a los jardines de Gregorio Ordóñez, al lado del colegio General Mola y, como recordó uno de los asistentes, a unas pocas manzanas del lugar donde ETA hizo volar el Dodge de Carrero Blanco.

Intervinieron el cabeza de lista por ANV a las Juntas Generales de Álava, Aitor Bezares, y el historiador y jurista Manuel Fernández Trillo. El primero hizo un repaso del proceso de paz y de las causas del fracaso del mismo, centrándose sobre todo en la situación vivida en Euskal Herria a raíz de la aplicación de la Ley de Partidos sobre ANV, mientras que Fernández Trillo dedicó su tiempo a explicar de manera somera la legislación de excepción que el conflicto vasco ha generado.

Lo único decepcionante del acto fue la escasa afluencia de público, que no pasaría de más de una cincuentena de personas, y probablemente todas sin necesidad alguna de ser convencidas. Un fracaso en ese sentido si tenemos en cuenta que la misión principal de la Plataforma es extender sus planteamientos por Madrid y generar así un estado de opinión en la capital favorable al proceso de paz.

Aún así se agradecen estos soplos de aire fresco en una ciudad en la que es difícil encontrar una voz discrepante con las opiniones habituales sobre el conflicto vasco.



17 junio 2007

El Ejército del Fénix


Me envía Ruth información sobre el curioso caso del Ejército del Fénix, completamente desconocido para mí. Se trata del periplo sufrido por un chaval de 14 años, Eric Bertrán, natural de Llorens de Mar (Barcelona), que en 2004 mandó varios emails a supermercados y empresas establecidas en Catalunya, como Pascual, Mercadona o Día, reclamando el etiquetado en catalán para todos sus productos y la traducción al mismo de sus páginas web. Dado que a su temprana edad ya era webmaster de la web Ejército del Fénix (nombre inspirado en la literatura de Harry Potter), Eric firmó sus mensajes como “Cap de l´Exèrcit del Fènix” (Jefe del Ejército del Fénix), un nombre “amenazante” que motivó la denuncia anónima de varias empresas. Eric fue detenido por más de 20 guardias civiles de la brigada antiterrorista y fue acusado de amenazas terroristas, apología del terrorismo, ultraje a la bandera española y delito informático, teniendo finalmente que declarar por todo ello en la Audiencia Nacional. El caso finalmente se archivó, y la madre de Eric ha presentado denuncia contra la fiscal, la psicóloga del caso y el propio Estado, al que también prevé denunciar ante las Naciones Unidas o el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

He aquí un documental sobre el caso producido a finales de 2005 (en catalán):





05 junio 2007

Responsabilidades y conclusiones


ETA ha roto el alto el fuego permanente que declaró el 22 de marzo de 2006. Se cierra así definitivamente el proceso de negociaciones con el Gobierno de Zapatero, y con él las esperanzas de la sociedad vasca y buena parte de la española por arreglar de una vez por todas un asunto pendiente desde hace tantos años para el Estado español como es el conflicto vasco.

Cabe preguntarse qué tipo de errores han cometido unos y otros para que un proceso asentado sobre bases tan sólidas (varios años de contactos entre el PSOE y Batasuna que desembocaron en la llamada "propuesta de Anoeta") haya descarrilado tan pronto. Sobre todo teniendo en cuenta que en un principio los principales agentes implicados en el mismo hicieron una apuesta muy arriesgada y valiente: por un lado ETA dio el primer paso comunicando un alto el fuego permanente, y por otro el Gobierno se comprometió a iniciar una negociación con la organización armada, con todo el coste electoral que implica una decisión tan sumamente impopular.

A partir de ahí, todo se fue derrumbando poco a poco.

La derecha española comenzó una de las campañas más beligerantes y demagógicas que posiblemente haya sufrido gobierno alguno, acobardando de manera decisiva a Zapatero a la hora de llevar a cabo los gestos que serían previsibles (acercamiento de presos, legalización de Batasuna...) en un proceso de estas características. Así, el Gobierno prefirió realizar otros movimientos de cariz más político (la reunión entre Patxi López y los representantes de Batasuna o la resolución de apoyo al proceso en el Parlamento Europeo, por ejemplo) para tratar de contentar a los sectores abertzales que, sin embargo, jamás perdieron de vista que, aunque significativos, tales gestos no eran más que pequeños detalles de una importancia relativa.

A ello hay que añadir diversas ambigüedades por parte de la estrategia gubernamental, como la negativa de Zapatero a derogar la Ley de Partidos o la declaración institucional en la que se comprometió a respetar futuras decisiones del pueblo vasco enmarcándolas dentro de unos cauces legales que muy bien podrían servir precisamente para desvirtuarlas. Por no mencionar la creciente sensación de que lo que se pretendía por parte del PSOE era convertir la futura mesa de partidos en una mera reforma estatutaria. Daba la impresión de que la aspiración última de Zapatero era integrar a la izquierda abertzale en el seno del Estado por medio de un nuevo consenso político similar al que se dio durante la transición, lo que equivaldría a perpetuar sine die el conflicto vasco.

En ocasiones la actitud del gobierno llegó a extremos del calibre de "construir" (López Aguilar dixit) nuevas imputaciones a Iñaki De Juana.

Todo ello terminó por exasperar a los sectores más beligerantes de ETA, que no tardaron en actuar de manera amenazante (quema de la ferretería del concejal de UPN en Barañain, robo de 350 pistolas en Francia, amenazas durante el gudari eguna celebrado en Oiartzun...) para presionar al Gobierno y obligarle a cumplir sus compromisos, sin comprender que tales amenazas proporcionaban más munición a la derecha a la vez que limitaban aún más el margen de maniobra del Gobierno. Se produjo así un círculo vicioso que desembocó en el momento más crítico de todo el proceso: el atentado de Barajas. Una ETA demasiado impaciente asesinó a dos personas y consiguió con ello poner a la opinión pública española en contra de un proceso de paz que empezaba a resultarle al PSOE demasiado caro en términos electorales.

A partir de ahí se produjo un tira y afloja entre ETA y el Gobierno (caso De Juana, caso Jarrai, caso Otegi...) demasiado extenso y complejo como para relatarlo aquí, y menos aún para analizarlo detalladamente sin tener todavía la perspectiva que da la distancia, sobresaliendo del mismo una exigencia muy clara por parte de ETA a la hora de continuar las negociaciones: la presencia de la izquierda abertzale en las pasadas elecciones municipales. Ante ello, el Gobierno optó por ignorar los innumerables gestos de Batasuna (adaptación a la Ley de Partidos para crear ASB, propuesta de Anaitasuna...) e ilegalizar no solamente al partido sucesor de Batasuna, sino también a las agrupaciones electorales e incluso a la mitad de las listas de ANV. Estaba claro que ETA terminaría por tomar la funesta decisión de hoy.

En estos momentos, pues, no cabe sino aprender de los errores pasados y enmendarlos en la medida de lo posible. Sin embargo, después de lo sucedido va a ser difícil que una ETA que se siente absolutamente timada (por enésima vez) vuelva a proclamar otro alto el fuego que, de romperse, es consciente de que volvería a restarle aún más apoyo social entre las bases abertzales. Al mismo tiempo, también es improbable que ningún Gobierno español retome ningún tipo de negociación con ETA, visto el enorme coste electoral que está suponiendo para el PSOE en estos momentos. Y cuando ETA vuelva a asesinar, será mucho más difícil aún.

Es inevitable, pues, llegar a la conclusión de que gran parte de la culpa del fracaso de este proceso es de una opinión pública española absolutamente manipulada e ignorante en relación al conflicto vasco y de la que se ha aprovechado el PP para hacer oposición y poner contra las cuerdas al PSOE, lo que invalida cualquier esperanza de paz en el futuro. En ese sentido se ha pronunciado Arnaldo Otegi cuando ha afirmado que "es necesario que la opinión pública española sepa claramente que en Euskal Herria existe un conflicto político".

Cuando la opinión pública lo sepa por fin, el proceso de paz culminará felizmente para todos. Hasta entonces todo seguirá siendo incertidumbre.