12 octubre 2007

Perdón

Hoy, 12 de octubre, España celebra el comienzo de la despiadada y sangrienta conquista de América, en la que murieron millones de seres humanos.

Hoy, 515 años después, me gustaría aprovechar el día del imperialismo hispano para, como español, pedir perdón a todos los pueblos atacados y sometidos históricamente por mi país.

Incluyendo, por supuesto, al pueblo vasco.

Perdón.


07 octubre 2007

Terrorismo

La Revolución Francesa de 1789 fue el origen de un maremagnum de acontecimientos y circunstancias que con el paso del tiempo influirían decisivamente en la conformación de los modernos Estados occidentales. Desde la libertad de empresa o el sufragio universal hasta los partidos políticos o los derechos de los ciudadanos. Pero el peor legado de aquel período es, sin duda, el terrorismo.

En efecto, los sucesos revolucionarios degeneraron en un triste período que fue bautizado como "El Terror" (1793-1794) y durante el cual decenas de miles de personas fueron ejecutadas por el Estado, acusadas, falsamente o no, de conspirar contra la Revolución. Es justamente en dicho período cuando nació la palabra "terrorismo", entendiendo éste como el empleo de la violencia por parte del Estado para conseguir fines políticos.

Con el tiempo, y dada la popularización del término, los distintos Gobiernos del siglo XIX y principios del XX comenzaron a utilizarlo con fines propagandísticos: se intentó desvincular su significado de la violencia de Estado y adjudicárselo a distintos grupos violentos antiestatales. Por ejemplo, la violencia de las organizaciones anarquistas fue calificada de "terrorista".

Finalmente el término quedó completamente desvirtuado de su significado original durante la segunda guerra mundial, cuando el nazismo decidió utilizarlo para denominar a los movimientos de resistencia que se le enfrentaban. Se trataba de un esfuerzo consciente del Ministerio de Propaganda alemán que tenía como fin el desprestigio de tales movimientos y la sacralización del Estado nazi y de sus métodos violentos. Según la lógica de Goebbels, el término "terrorismo" sufre una extraña pirueta y se invierte: pasa de designar a la violencia estatal a servir para denominar a aquellos grupos que se oponen al Estado.

Cosa curiosa, el significado moderno de la palabra "terrorismo" es precisamente el que le dieron los nazis, de tal modo que una gran parte de la sociedad actual desconoce el terrorismo de Estado, o no duda en tildar de "terrorista" a todas aquellas organizaciones armadas que se oponen a aquél. Siguiendo la norma goebbeliana, muchos apelan al terrorismo de Estado (asesinatos, torturas, etc.) para erradicar a los grupos "terroristas". Nos encontramos así, pues, con uno de los grandes triunfos de los Estados modernos en materia de propaganda.

Pero la utilización del término con fines políticos y propagandísticos por parte de los distintos Gobiernos ha causado que exista una enorme confusión en cuanto al auténtico significado de la palabra, hasta el punto de que cada Estado lo aplica en aquel caso que le interesa especialmente (Al Qaeda en EE UU, ETA en España, etc.), siendo hoy por hoy imposible la estandarización de un significado exacto consensuado internacionalmente.

Esa situación pone de manifiesto la absoluta artificialidad del término "terrorismo" en su sentido moderno, y nos induce a creer que lo mejor sería volver a darle su significado original: el terrorismo no sería sino la violencia con fines políticos ejercida únicamente por los distintos Estados contra su propia población u otros países, del mismo modo que el "terrorismo internacional" designaría a aquella violencia con fines políticos practicada por dos o más Estados en asociación, o bien aquella ejercida en varios países por un sólo Estado. Así, tanto la CIA como la OTAN serían un buen ejemplo de organizaciones dedicadas al terrorismo internacional, de tal modo que la "guerra contra el terrorismo" lanzada por el Gobierno de los EE UU se convertiría en un sinsentido.


04 octubre 2007

Los defectos de la izquierda



En este vídeo (de gran calidad y muy buenas intenciones) se ponen de manifiesto dos graves defectos que afectan a la izquierda estadounidense, y occidental en general, y que salen a la luz siempre que se discute acerca de la masacre de Iraq.

El primero es centrar siempre el debate en la falsedad o no de los motivos oficiales de la invasión: la presunta existencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Saddam Hussein. Pareciera que la existencia real de tales armas justificara de manera suficiente una guerra preventiva, y por tanto también la invasión de un país soberano y el asesinato de cientos de miles de personas.

Sin embargo lo cierto es que el concepto de "guerra preventiva" no existe en el derecho internacional, y de hecho está prohibido de manera implícita en la Carta de las Naciones Unidas, que autoriza el uso de la fuerza militar contra un país únicamente como legitima defensa ante un ataque armado. Se especifica además que tal defensa deberá ejercerse de un modo proporcionado al ataque sufrido, y con el único fin de evitar más agresiones a la espera de una decisión al respecto por parte del Consejo de Seguridad de la ONU. Es evidente que tales circunstancias no se dieron en las guerras de Iraq o Afganistán, aunque hubiera quien pretendiese que los atentados del 11-S eran un "ataque armado" por parte de Afganistán a EE UU, y que por tanto la invasión de aquél por parte de éste fue un acto legítimo de defensa propia.

En realidad, Estados Unidos y sus aliados (España entre ellos) han usado y abusado del Consejo de Seguridad de la ONU para invadir países a su entero capricho con una pátina de legitimidad, con el resultado de que incluso parte de la izquierda justifica la ocupación de Afganistán, olvidando así que el ataque y ocupación de dicho país es contrario a la Carta de la ONU, por mucho que haya sido autorizado por el Consejo de Seguridad. En lo que respecta a Iraq, la existencia o no de las famosas armas no justifica en absoluto la masacre cometida, toda vez que el resto del mundo tendría entonces más razones aún para atacar al país con más armas de destrucció masiva del planeta y el único que las ha utilizado contra otros: EE UU.

El segundo defecto al que hice referencia, y sin duda el más importante, no es otro que la falta de reconocimiento de las víctimas que causamos. Podemos apreciarlo debidamente cuando en un momento del video observamos los féretros de los soldados estadounidenses caídos en Iraq, sin duda con la probable intencionalidad de sensibilizar al espectador acerca de las graves consecuencias de la guerra. Curiosamente, a los autores del vídeo no se les ocurrió poner imágenes de las innumerables víctimas que las decisiones de su país ha causado entre los iraquíes. Pareciera que la mayor razón para oponerse a la ocupación de Iraq es el grave coste humano que nos provoca, lo cual es una completa inmoralidad si tenemos en cuenta que es bastante mayor el coste humano sufrido por los iraquíes a causa de nuestras decisiones.

En todo caso no es algo reciente: lo que determinó la oposición de la opinión pública estadounidense a la guerra de Vietnam no fue tanto la gran masacre cometida contra los vietnamitas (alrededor de 3.000.000 de muertos) como la continua llegada de féretros de soldados muertos (unos 50.000 en total). Tampoco es un fenómeno restringido al ámbito estadounidense: en España ignoramos también a las víctimas de nuestro sacrosanto Estado, hasta el punto de negarles incluso la existencia.

El día que la izquierda consiga superar esos defectos, habremos dado un paso de gigante hacia la consecución de un mundo más justo.