11 junio 2008

Valores y socialismo libertario

Desde distintos sectores se argumenta que el principal mal que sufre la izquierda actual es el conformismo de los trabajadores. En efecto, parece que el hecho de tener el poder adquisitivo suficiente para poder consumir, unido a ciertos entretenimientos como el deporte-espectáculo, provoca una desmotivación y un aborregamiento en el trabajador que impiden que afloren en él espíritu revolucionario alguno. Panem et circenses, en suma.

Pero esa explicación quizá peque de superficial. Creo que el conformismo actual, con ser cierto, tiene su origen en un problema mucho más profundo y difícil de afrontar: los valores esenciales de la derecha son compartidos en buena medida por la izquierda. Por "valores de la derecha", entiéndaseme bien, me refiero a todos aquellos valores que tradicionalmente ha ostentado el Poder con mayúsculas a lo largo de toda la Historia: la tiranía, el dogmatismo, el fanatismo, la irracionalidad, la injusticia, el egoismo, el materialismo...

La humanidad se mantuvo bastante estable, socialmente hablando, durante los varios milenios en que hubo un consenso prácticamente total en aceptar tales valores como base política. La brecha a ese respecto se produjo durante la Ilustración. Los nuevos valores que trajo esta corriente de pensamiento (democracia, libertad, racionalidad...) supusieron un adelanto moral y filosófico que dio origen a multitud de revoluciones desde fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. A juzgar por los modernos Estados capitalistas a los que dieron origen aquellas revoluciones burguesas, es evidente que éstas supusieron ciertamente un adelanto revolucionario en ciertos valores, pero no tanto en otros como la justicia social o la solidaridad humana. Podría decirse que la revolución generada por la Ilustración quedó coja de una pata.

Durante el siglo XIX nació otra corriente de pensamiento que precisamente se centró en aquellos valores que la Ilustración, inadvertidamente, había dejado de lado: el socialismo.

Lamentablemente, el socialismo marxista (que se convirtió en la corriente predominante dentro del socialismo) cometió el mismo error que habían cometido años antes los ilustrados, y realizó sus análisis partiendo de valores como la justicia social y la solidaridad, olvidando o restando importancia a aquellos otros que la Ilustración había priorizado: la democracia y la libertad. Ese déficit explica bastante bien el hecho de que finalmente pudiesen darse interpretaciones marxistas tan autoritarias y antidemocráticas como el leninismo o el estalinismo.

Parece, pues, que el socialismo quedó igualmente tan cojo como la Ilustración, aunque de la pata contraria.

Pero si convenimos en que valores como la democracia y la libertad son tan deseables e imprescindibles como la justicia social y la solidaridad humana, hemos de concluir que la corriente izquierdista ideal será aquella que logre reunir en su seno tales planteamientos por igual y de una manera lo suficientemente equilibrada como para imposibilitar cualquier tipo de déficit. Y lo cierto es que esa determinada corriente siempre ha existido. Me refiero al socialismo libertario.

El socialismo de carácter libertario es la contrapartida de las lecturas más autoritarias del socialismo marxista, y ello es así precisamente porque deriva tanto del socialismo como de la corriente libertaria surgida durante la Ilustración.

Y sin embargo... ¿cómo es posible que ni siquiera esa izquierda libertaria sea capaz hoy día de seducir a la gran masa de trabajadores? El problema es, como decía, de valores. La sociedad actual es tremendamente individualista, materialista, egoista y consumista. El que se nos hayan inculcado tan profundamente unos valores tan antihumanos como esos, es el mayor triunfo del sistema y a la vez su talón de aquiles, dado que tarde o temprano nuestra condición humana termina rebelándose ante ellos. Y es precisamente en ese punto donde la izquierda libertaria debe atacar, y más en un contexto de crisis económica como el actual, en el que quedan al descubierto las miserias más aberrantes del sistema socioeconómico que sufrimos. Así, hemos de comprender y hacer comprender al gran público que el derrumbe definitivo del capitalismo (que es en definitiva a lo que estamos asistiendo) sólo puede superarse prescindiendo por fin del egoismo y del individualismo, es decir, uniéndonos y organizándonos bajo la bandera de la solidaridad humana.

Pero sólo conseguiremos llegar a ese objetivo si antes convencemos a la sociedad actual del gran absurdo del materialismo y del consumismo. Tenemos que hacer ver a las masas que la felicidad no se encuentra en el centro comercial, sino en las distintas interacciones humanas, y en el conocimiento, la cultura, el arte o la naturaleza. Es indispensable que comprendan que la riqueza de una sociedad no se mide sólo en términos materiales, sino también en términos democráticos, en índices sociales (educación o sanidad, por ejemplo) o en niveles ecológicos.

Estamos en un momento crucial de la humanidad, en el que los antiguos esquemas mentales basados en valores bárbaros llegan a su fin tras una decadencia de varios siglos. La transición será más o menos soportable en la medida en que la izquierda sepa edificar esquemas diferentes, basándose para ello en valores igualmente diferentes o incluso opuestos. Hay que tener en cuenta que la izquierda es revolucionaria por definición, pero la revolución exige un cambio radical de valores o la revolución no es completa. Tanto las revoluciones burguesas del siglo XIX como las revoluciones comunistas del siglo XX adolecieron de un déficit u otro en ese aspecto, y por eso fracasaron a la hora de edificar un sistema decente para la humanidad. Es necesario que en la revolución del siglo XXI no cometamos el mismo error, porque fracasar de nuevo podría ser fatal en este momento tan crítico para la humanidad.



8 comentarios:

Javier Reiné dijo...

Hola Ricardo:
No se si sabras que hay un partido que es socialista libertario. Del cual formo parte, se llama Iniciativa Socialista de Izquierdas, aqui tienes mi correo para establecer contacto y cambiar impresiones:
javierreine@hotmail.com

Perceval dijo...

Más bien creo que es socialdemócrata de izquierdas (¿No viene del PASOC?)

Ricardo Mella dijo...

Javier, perdóname, pero no sé cómo un partido que pretende ser "socialista libertario" está integrado en IU. Lo digo porque el comportamiento político de IU es francamente vergonzoso (cómplice de infinidad de crímenes estatales y pusilánime en las reivindicaciones más elementales de la izquierda), y su posición política no va más allá de la socialdemocracia moderada.

Perceval dijo...

Hola Ricardo, espoleado por tu crítica, sigo buscando referencias sobre el MLNV y no me ha hecho falta irme muy lejos (kaos en la red):

http://www.archive.org/details/Eta25Aniversario.PuntoYHora

Es un número de los años 80 de la pro-etarra "Punto y hora" y me confirma en lo dicho (Ya que la revista es un protavoz oficioso). Se concibe a ETA ( a partir de la V asamblea) como organización "marxista-leninista" y los disidentes (troskos, MCs) son purgados. Si se admiten el MLNV "anarkas", "socialdemócratas" (como ANV) es en el marco de la noción de "Frente Popular" tal como propugnó Dimitrov; lo que esta claro es que la "vanguardia"
la constituye el partido "marxista-leninista" (que no llegó a ser HASI, sino más bien ETA).
Conclusión: ETA admite aliados solo en la medida que le interesa a su estrategia de "vanguardia", cuando en un momento determinado se distancien políticamente seran "cortados como rodajas de salami" (Dimitrov, dixit).

Seguiré buscando más información, pero creo que queda bastante claro el caracter "stalino" del MLNV y recuerda lo que han hecho estos con toda disidencia (anarquista incluida)

NOTA: Podrás ver que las principales referencias ideológicas de esta V asamblea son Ho Chi Min, el Che Guevara y el FLN Argelino. Aparte hay una entrevista al "Camarada Arenas" más "stalinista" que Stalin.

Perceval dijo...

Un sentido de "humanista" y de dignidad de la persona, alejado de la moral maquiavélica del materialismo.

Ricardo Mella dijo...

Bien, tú dijiste que la izquierda abertzale en general era estalinista, y yo negué que fuese incluso marxista. Es una izquierda plural que, tal y como reconoces, integra desde a sectores próximos al anarquismo hasta socialdemócratas.

¿ETA estalinista? De ningún modo. Ya te dije que me consta que sus miembros eran muy críticos con la Unión Soviética. Quizá la organización se declare oficialmente "marxista-leninista", eso no lo niego en absoluto. Pero ese concepto no es sinónimo de estalinismo. Sí es cierto también que, coherentemente con ese carácter marxista-leninista, ETA se considera a sí misma la vanguardia revolucionaria del pueblo vasco, idea compartida además por gran parte de la izquierda abertzale.

Pero una cosa es ETA y otra distinta el MLNV en su conjunto.

Perceval dijo...

No te niego que la "izquierda abertzale" sea "plural", pero no en el sentido de una coalición "entre iguales", hay una "vanguardia" que dirige claramente el cotarro y una "tropa" en la que pueden entrar "anarkos" (aunque es un anarquismo muy "sui generis" estar en contra del estado y aceptar la dirección de un aparato militar), "socialdemócratas" de ANV, curas, etc., pero que como tropa es aceptada siempre que acate la estrategia dictada por ETA. Cuando alguien discrepó de esta "vanguardia" hubo escisión (LCR-ETA VI, MC, EIA, Aralar...).

Otra cuestión es la diferencia entre "estalinismo" y "marxismo-leninismo". Si, ciertamente, existe un "M-L-ismo" no estalinista. Unos son los "troskos" y de hecho hay alhunos troskos en el MLNV(creo que Iñaki Gil de San Vicente tiene ciertas simpatías), pero es una contradicción ser "trosko" y admitir como vanguardia a una organización nacionalista (los troskos coherentes obedecen a una IV Internacional). Que por cierto, Trotsky también se puso las botas en Kronstadt matando anarquistas. Luego estarían los "bordiguistas", pero estos son "ultrainternacionalistas", solo admiten un "Partido Comunista Internacional" como vanguardia y consideran a ETA pequeña-burguesía terrorista-nacionalista. Los "gauchistas" estilo CCI, BIRP siquiera se les puede considerar "M-Ls".

El resto de tendencias "M-Ls" se les puede considerar "stalinistas" ya que reivindican la legitimidad de la URSS y del PCUS durante la época de Stalin, ya sean pro-albaneses, maoístas, guevaristas, pro-soviéticos-breznevistas. Ese es el "marxismo-leninismo" que inspira a ETA, por tanto creo que ETA es "stalinista", si bien en una linea más guevarista-vietnamita-pro-argelina-guerrillerista. Esa es la linea dirigente, y los "troskos" que pueda haber (más decorativos que consecuentes) se someten a la linea dirigente. Y eso lo puedes reconocer en el articulo de "Punto y Hora" (por cierto la dirección está cortada, tienes que acabar la palabra hora que aparece al final)

Bueno, te agradezco que aguantes este rollazo de abuelo Cebolleta.
Saludos.

Ricardo Mella dijo...

La verdad es que hablar de trotskismo y demás tendencias en una izquierda que no suele pensar demasiado en dichas tendencias precisamente a causa de la persecución que históricamente ha sufrido, pues me parece demasiado decir. Hay que tener en cuenta que gran parte de los integrantes de ese colectivo lo son por tradición familiar, otros por haber visto de cerca la persecución estatal o por otras razones.

¿Realmente crees que la ideología de los miembros de ETA esta muy elaborada? Pues habrá de todo, pero en general no creo que vaya más allá de un socialismo genérico y el nacionalismo vasco. Por supuesto habrá marxistas-leninistas convencidos, y estalinistas y trotskistas. Pero estoy seguro de que son una minoría.

Te pondré un ejemplo más cercano y que entenderás mejor: ¿de qué tendencia es el Partido Comunista Español? ¿Y sus votantes? ¿Realmente importa el que haya determinados elementos en el mismo que se consideren de una u otra tendencia, si luego cada uno es de su padre y de su madre?