15 julio 2008

Señalamientos, amenazas y demás hipocresías


El pasado 12 de julio el diario El Mundo contaba que el preso vasco De Juana Chaos vivirá en San Sebastián a apenas 150 metros de varias víctimas de ETA cuando salga de la cárcel el próximo mes de agosto. El reportaje llega al extremo de publicar con todo detalle la dirección del piso de De Juana, dato absolutamente innecesario desde un punto de vista informativo. Otros en la blogosfera han llegado aun más lejos: el Teleoperador añade por su cuenta el código postal e incluso adjunta un mapa de la vivienda.

Uno se pregunta cuál puede ser la motivación que existe detrás de la publicación de tales datos, y si no es simple y llanamente el fomentar algún tipo de ataque (violento o no) contra De Juana. Resulta curioso que tales actos no tengan consecuencias, teniendo en cuenta que otro periodista (Pepe Rei) fue acusado judicialmente de "señalar" objetivos a ETA a causa de un documental ("Periodistas: el negocio de mentir") en el que se mencionaba a diversos periodistas españoles pero sin ofrecer dato personal alguno de los mismos.

Entonces ¿piensa alguien tomar cartas en este asunto? Sí. Sorprendentemente (o quizá no tanto), el Gobierno plantea la posibilidad de tomar medidas para evitar que los ex etarras puedan vivir cerca de sus víctimas, y ello teniendo en cuenta que tal posibilidad ya está contemplada desde 1995 en el artículo 48 del Código Penal. Es de suponer que el Gobierno está barajando algún tipo de medida especial destinada únicamente a los presos vascos. Otra medida antijurídica del tipo al que nos tiene acostumbrados, en suma.

Pero este asunto no es sino el enésimo acto hipócrita de una larga lista que llevamos viviendo desde que De Juana cumplió legalmente su condena carcelaria, allá por el año 2005, y que comenzó cuando De Juana fue acusado (y posteriormente condenado) por un delito de "amenazas" a causa de dos artículos publicados en el diario Gara y que en realidad no contenían amenaza alguna. Sin embargo, el líder ultraderechista Sáenz de Ynestrillas sí que amenazó de muerte al propio De Juana en pleno juicio sin que tal acto tuviese consecuencia legal alguna para aquél.

A partir de esa nueva condena por "amenazas" (en la práctica un delito de opinión), vendría el resto de la historia ya sabida: huelga de hambre del preso y consiguiente alimentación forzosa (práctica calificada de "tortura" por la propia ONU, por mucho que Amnistía Internacional use dobles raseros en este caso concreto), traslado al País Vasco y posterior alejamiento (justo al día siguiente de que ETA diese por finalizado el alto el fuego), etc.

Todo ello enmarcado, claro está, dentro de la hipocresía general con la que se trata el propio conflicto vasco en España. Porque todos esos que claman contra la salida de la cárcel de De Juana alegando que 20 años de condena por sus asesinatos son insuficientes, no claman tanto contra ciertos personajes igual de asesinos (quizá más) y que sin embargo no han cumplido condena alguna, dado que ni siquiera han sido juzgados (en muchos casos mantienen cargos políticos de relevancia sin que nadie se lleve las manos a la cabeza). Tampoco parece que les escandalice demasiado que otros asesinos vivan cerca de las familias de sus víctimas, tal y como suele pasar en multitud de pueblos españoles sin que Pedro J. Ramírez publique nada al respecto.