26 septiembre 2008

La ventana rota

"La ventana rota (Hautsitako Leihoa)" es un documental sobre la ley del menor aplicada a chavales vascos acusados de participar en la kale borroka. Realizada por la ESCAC (Escuela de Cine de Cataluña), la obra se fundamenta en el testimonio de las propias víctimas de este fenómeno represivo. Muy recomendable sobre todo para aquellos que desconozcan en su auténtica realidad el estado de excepción que se vive en Euskal Herria.

A destacar la intervención, a lo largo de todo el documental, del entonces juez de la Audiencia Provincial de Madrid, Joaquín Navarro Estevan.








Enlace ed2k para descarga por emule: Hautsitako_Leihoa.avi

20 septiembre 2008

Venezuela, los derechos humanos y HRW

El gobierno venezolano ha expulsado al director de la sección americana de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, acusándole de estar "comprado por el imperio", tras la publicación del último informe que la organización ha elaborado sobre Venezuela, titulado "Una década de Chávez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela". Se trata de un informe realmente crítico, en el que se acusa al gobierno venezolano de despreciar las garantías institucionales y los derechos fundamentales, vulnerar la independencia del poder judicial y de las elecciones sindicales, actuar contra medios de comunicación opositores o de mostrarse agresivo frente a las organizaciones de derechos humanos.

En varias ocasiones el informe contiene críticas muy injustas si tenemos en cuenta el propio contexto de las mismas. Sólo en lo que se refiere al tema de los medios de comunicación, el resumen ejecutivo del informe acusa al gobierno de "abusar del control estatal sobre las frecuencias de radio y televisión para amenazar y discriminar a estaciones con una programación claramente crítica." El ejemplo paradigmático de tal "abuso" fue, como el mismo informe resalta una y otra vez en sus páginas, el anuncio de Chávez de que "no renovaría la concesión de transmisión a RCTV". El renovar o no una licencia estatal de radiofrecuencia es algo absolutamente habitual en cualquier país civilizado (también en España, aunque aquí sí que se han cerrado varios medios de comunicación por orden judicial) sin que HRW lo critique en otros informes, y no digamos ya si la emisora en cuestión ha apoyado activamente (tal y como hizo la RCTV) un golpe de Estado como el que sufrió el gobierno venezolano y que el propio informe de HRW describe con los siguientes términos: "en abril de 2002 un golpe de Estado destituyó temporalmente a Chávez de su cargo y lo reemplazó con un presidente de facto quien, en su primer acto de gobierno, disolvió las instituciones democráticas del país, suspendió la legislatura y desarticuló al Tribunal Supremo. A las 40 horas el golpe había llegado a su fin, Chávez volvió a ocupar su cargo y se restableció el orden constitucional."

Con todo, HRW no tiene más remedio que reconocer el panorama actual de los medios de comunicación venezolanos:
"En Venezuela aún existe un dinámico debate público, en el cual los medios opositores al gobierno pueden hacer oír sus críticas y aquellos afines a Chávez expresan su defensa del gobierno. Sin embargo, mientras Chávez enfrentaba a casi una totalidad de medios privados hostiles al momento del golpe de 2002, desde entonces ha logrado que la balanza de los medios de comunicación se incline, en forma significativa, a favor del gobierno. Este cambio no se ha producido porque se haya promovido la existencia de medios más plurales, sino porque se actuó contra los medios de comunicación opositores y, al mismo tiempo, se promovieron medios estatales que reflejan únicamente los puntos de vista de los partidarios de Chávez."

Human Rights Watch admite que hoy en día existen medios opositores al gobierno que "pueden hacer sus críticas" (suponemos que sin ser molestados por ello, ya que HRW no dice lo contrario), de tal modo que se da en Venezuela "un dinámico debate público" entre medios favorables al gobierno y medios críticos con él. Se reconoce al mismo tiempo que casi la totalidad de los medios privados eran hostiles a Chávez en el año 2002, teniendo en cuenta que éste fue elegido cuatro años antes, por lo que entonces es de suponer que el gobierno venezolano no actuó contra ningún medio de comunicación durante ese tiempo.

Pero después de la cal viene la arena: se afirma que la balanza ha terminado inclinándose a favor del Gobierno después de que éste haya "actuado" contra los medios de comunicación opositores y mediante la "promoción" de medios afines al gobierno. Y me pregunto: si se supone que lo natural es que los medios de comunicación de una sociedad sean un reflejo de ésta incluso en lo que respecta a las tendencias políticas... ¿por qué HRW considera natural que la "casi totalidad" de los medios de comunicación de Venezuela sean hostiles a un gobierno que ha sido votado por la mayoría del país? ¿Por qué considera que el Gobierno no tiene derecho a cambiar esa situación para equilibrar un poco más la balanza, usando para ello los medios legales de que dispone?

A continuación el informe no tiene más remedio que admitir:
"Hay un ámbito en el cual la política gubernamental sobre medios sí ha tenido resultados positivos en la transmisión de radio y televisión a nivel comunitario. El gobierno ha apoyado en forma activa la creación de estaciones de radio y TV comunitarias, cuya transmisión contribuye al pluralismo y a la diversidad de los medios en Venezuela."

Del mismo modo, al principio del informe se reconoce lo que ha significado para el país la Constitución bolivariana promovida por Chávez:

"La Constitución de 1999 amplió significativamente la protección de los derechos humanos, por ejemplo, al otorgarle prevalencia a las obligaciones jurídicas internacionales en esta materia por sobre las leyes internas. También creó un nuevo Tribunal Supremo de Justicia e intentó dotarlo de la independencia institucional necesaria para actuar como el último garante de los derechos fundamentales."

Así pues, ya desde el principio HRW admite que la situación de los derechos humanos en Venezuela es mucho más favorable que antes de la elección de Chávez en 1998, gracias a una nueva Constitución que éste promovió activamente. Conviene tener esto muy en cuenta a la hora de valorar toda crítica vertida en dicha informe, porque no se entiende que se usen unos términos tan duros en él para criticar a un gobierno cuyo saldo final en materia de derechos humanos es favorable. Tampoco se entiende por qué el informe personaliza en la figura de Chávez todas las críticas vertidas en él. Si consultamos cualquier informe referido a España, comprobaremos que HRW no suele designar al gobierno español por la persona de Zapatero. ¿Por qué entonces se menciona más en este informe a Chávez que al gobierno venezolano en sí?

Además resulta bastante sospechoso que este informe se publique precisamente a dos meses de las próximas elecciones venezolanas, previstas para el 23 de noviembre. Pero el especial sentido de la oportunidad que tiene HRW viene siendo algo habitual: ya el 17 de junio de 2004 (dos meses antes del referendum presidencial del 15 de agosto) se publicó el informe "Independencia del Poder Judicial amenazada en Venezuela".

¿Significa esto que Vivancos ha sido, efectivamente, "comprado por el imperio"? Quizá, aunque deberíamos descartarlo si tenemos en cuenta que ha criticado también duramente a un gobierno tan proestadounidense como el colombiano. Por otro lado la cuestión no es tanto si ha recibido dinero por parte del gobierno de los EE UU por realizar sus críticas como si éstas son justas o falsas. Y contra esto sólo cabe argumentar seria y razonadamente.

Por eso el gobierno venezolano no debería haber cometido el error de expulsar a Vivanco del país. Human Rights Watch tiene tal prestigio, merecido o no, que expulsar a su máximo representante americano sirve de jugosa munición precisamente a los detractores de Chávez, que no dudarán en vociferar sobre la intransigencia del "dictador" frente a las críticas. Por otro lado, ¿de qué sirve tal expulsión, aparte de para otorgar una inmensa publicidad mundial y gratuita al informe o para aparentar que las duras críticas de éste son reales? El daño por parte de Vivanco ya estaba hecho y su presencia en Venezuela resultaba a partir de entonces bastante inofensiva, porque no lo olvidemos: HRW continuará emitiendo sus informes críticos de todas maneras.


07 septiembre 2008

Desmitificando el mito


"Quiero que las masas de la humanidad se emancipen verdaderamente de toda autoridad y de todos los héroes presentes y futuros." (Mijail Bakunin).


La izquierda debería huir de los mitos y de los líderes excepcionales. El pueblo debe comprender que él mismo, por sí solo y de manera organizada, es capaz de alcanzar cuantos objetivos desee sin necesidad de caudillos, vanguardias o héroes.

También es necesario reflexionar respecto al heroismo en sí, entendiendo sobre todo que la mayoría de las veces un héroe no es más que una persona común y corriente, situada en un contexto socio-político muy favorable para su eventual heroismo. Desde ese punto de vista, el héroe no es tal por sí mismo sino por las circunstancias que le rodean, que le presionan para actuar en un determinado sentido.

Es cierto que, a pesar de todo, existen héroes. Gente que es capaz de sacrificar todo por los demás. Son muy pocas personas, pero están ahí. Hay que reconocerlo. Pero ¿se puede ser un héroe en todos los sentidos y facetas del ser humano? ¿Un héroe no tiene debilidades ni defectos? ¿Pueden los defectos de un héroe invalidar el heroismo de éste en cualquier otro sentido?

De la respuesta a tales preguntas surgen nuevas preguntas: ¿es necesario que el pueblo tome ejemplo de los héroes? ¿Deben ser éstos realmente un modelo a seguir? ¿Podemos exigirle al pueblo una postura heroica o por el contrario debemos aceptar que el heroismo es un fenómeno tan raro que resulta excepcional? ¿Es necesario éste para alcanzar los grandes objetivos que nos proponemos o bastan simplemente la estrategia y la organización? ¿Es justo desmoralizar al pueblo acerca de sus capacidades infinitas mitificándole a héroes legendarios sin los cuales presuntamente nada sería posible?

La última película de Steven Soderbergh ("Che, el argentino") trata aunque sea de manera muy indirecta todo este tema al exponer la vida del revolucionario Ernesto Guevara en su primera etapa en Cuba. Nos muestra a un líder valiente y carismático, dotado de grandes dosis de humanismo y de sentido de la justicia, y que no duda en sacrificar su vida en pos de un ideal político. Pero el film también nos enseña cómo confiaba en la pena de muerte, cómo fusilaba sin piedad a quien consideraba que lo merecía, y cómo reconoció incluso en la misma Asamblea de la ONU que los fusilamientos eran absolutamente necesarios para la supervivencia de la revolución cubana. También vemos en todo momento el autoritarismo de Fidel, el Che y el resto de "barbudos", y su lucha armada en un país como Cuba que también se nos muestra continuamente tal y como era por entonces: dictatorial, analfabeto y mísero.

Puede decirse, por tanto, que la objetividad de la película de Soderbergh rompe un mito que hasta ahora ha estado demasiado instalado entre la izquierda, o por lo menos supone un gran esfuerzo en ese sentido. No se trata de derribar el ejemplo que el Che dio al resto del mundo, sino más bien de humanizarlo. El Che tenía virtudes y defectos, y es necesario ver claramente éstos para poder valorar en su justa medida aquellos. Respecto al balance final, el saldo es en mi opinión claramente positivo para el Che, pero es necesario tener siempre presente sus sombras para no olvidar la objetividad necesaria y evitar caer en la mitificación fácil.

Al fin y al cabo sucede lo mismo con respecto a toda la revolución cubana en su conjunto: el saldo claramente favorable a ella no debe impedirnos ver sus numerosos defectos, con el fin de evitar posturas fanáticas o mitificadoras.