24 febrero 2009

Alcàsser


Ayer comenzó el juicio contra Fernando García, padre de una de las niñas de Alcasser asesinadas, y el criminólogo Juan Ignacio Blanco. El fiscal pide para ellos 16 años de cárcel por un delito de injurias y calumnias a raíz de las múltiples críticas que ambos realizaron en su día contra la investigación oficial del caso y que desemboco en la condena de Antonio Anglés (todavía huido) y Miguel Ricart (actualmente cumpliendo condena). Fernando García siempre ha sostenido que Anglés y Ricart son inocentes, meros cabezas de turco que encubren a los auténticos responsables, y que el juicio tuvo como único fin cerrar el caso forzando la culbabilidad de los dos delincuentes.

Lo cierto es que entre los cadáveres de las niñas se encontraron pelos y vellos púbicos pertenecientes a siete individuos distintos, y ninguno de ellos era Ricart y Anglés. Además existen fundadas sospechas de que la familia de ambos reciben dinero de los fondos reservados, presumiblemente con el fin de recompensarles por haber cargado voluntaria y falsamente con el estigma del asesinato de las tres niñas.

En internet circula una curiosa carta escrita presuntamente por un miembro de la inteligencia del Estado en la que se ofrece una curiosa explicación de este caso. Según dicha carta, la presión de la opinión pública forzó que los asesinos (sean quienes fueren) dieran un chivatazo al Ministerio del Interior para informar de la localización exacta de los cuerpos. Dada la total falta de pistas sobre la identidad de los asesinos, y la continua presión que sufría el Gobierno por parte de una opinión pública que exigía resultados, las más altas instancias del Estado decidieron volver a enterrar a las niñas cerca de Alcàsser y realizar un montaje utilizando para ello a dos delincuentes comunes que colaboraban habitualmente con la Guardia Civil.

Al fin y al cabo, resulta curioso que los cadáveres aparezcan justo en el momento en que Fernando García se encuentra en Londres (por indicación de Raymond Nakachian, relacionado con el CESID) y mientras el equipo de la UCO de la Guardia Civil que investigaba el caso marcha a Madrid para ser relevado. Por otro lado, la tesis de la carta explicaría por qué las niñas fueron enterradas varias veces, según distintos indicios forenses.

Respecto a la auténtica identidad de los asesinos, Fernando García afirmó que unas altas personalidades muy concretas estaban siendo investigadas extraoficialmente por su presunta pertenencia a una secta satánica y a una red de producción de vídeos snuff. El propio Juan Ignacio Blanco afirmó haber visionado una cinta en la que aparecía la violación, tortura y muerte de una de las niñas a manos de seis hombres. La teoría de la secta satánica cuenta también con serios indicios: las niñas fueron secuestradas un viernes 13 y una cruz de caravaca apareció incrustada en la vértebra de uno de los cuerpos.

Fernando García realizó tales declaraciones en el programa "Esta Noche Cruzamos el Mississippi" y fue condenado judicialmente por ello, pero no debe olvidarse que la desaparición de la joven Gloria Martínez Ruiz (de 17 años de edad) el 30 de octubre de 1992, es decir, tan sólo dos semanas antes de que desapareciesen las tres niñas de Alcásser, ocurrió precisamente en la clínica de la que era socio propietario uno de los señalados por García. Y es que resulta lógico pensar que, de existir realmente, esa red satánica podría ser responsable de otros casos de desapariciones de niños. Por ejemplo, el Caso Macastre ocurrió tres años antes que el de Alcàsser pero sus características fueron muy similares a las de éste.



19 febrero 2009

Entrevista a Cayo Lara


El pasado 16 de febrero, el diario El País publicaba una entrevista al nuevo coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara. Por sus respuestas notamos una cierta mejoría, en todos los sentidos, con respecto al nivel del coordinador anterior, Gaspar Llamazares. A lo largo de la entrevista podemos ver cierto cariz de izquierdas que tropieza, sin embargo, en dos importantes puntos: el conflicto vasco y la revolución cubana.

Sobre el conflicto vasco, y más concretamente sobre la Ley de Partidos:

P. ¿Le alegra o le molesta que el Supremo haya anulado las listas de D3M y Askatasuna?

R. No compartimos la ilegalización, es tremendamente peligroso ilegalizar a la gente por no condenar a ETA. ¿Ilegalizamos a los que no han condenado la invasión de Gaza? ¿A los que apoyaron la invasión de Irak? Es sólo una pregunta que dejo en el aire. Es que eso de la ilegalización es muy peligroso. Y no ayuda a resolver el problema del País Vasco: creamos mártires.


Cayo Lara no se da cuenta de que ilegalizar partidos no es "peligroso", sino antidemocrático. Le parece simplemente "peligroso" porque no le preocupa que el partido ilegalizado sea D3M o Askatasuna; el peligro, para él, es que se ilegalice a quien no se debe ilegalizar: PP, PSOE, IU... Pero no le preocupa que se ilegalicen ciertas opciones políticas que considera que pueden ser ilegalizadas sin problemas, como sucede en el caso del independentismo vasco.

Otro inconveniente que ve Cayo Lara en la ilegalización es la creación de "mártires" entre la izquierda abertzale. Dicho de otro modo: no considera negativa la ilegalización en sí, sino el supuesto aprovechamiento político que de ello podría hacer la izquierda abertzale. Le falta decir que es la propia izquierda abertzale la que quiere ser ilegalizada, y la responsable de su autoilegalización.

Seguidamente afirma:

P. ¿Y no es peligroso tener en las instituciones a partidos que apoyan a ETA?

R. La preocupación de que estén ahí es más indiferente. Si hay partidos que sirven a ETA, hay que lograr que los ciudadanos no les voten. El tema del País Vasco tapa como una inmensa cortina de humo los problemas sociales de España.


Asume que puede haber "partidos que sirven a ETA", olvidando tal vez que en todo caso colaborarán con ETA determinadas personas de dicho partido y que ya existen leyes que castigan la "colaboración con banda armada". Es imposible que un partido político cometa un delito de colaboración con ETA pero no se acuse concretamente a ninguno de sus miembros de lo propio.

Vayamos ahora con el otro escollo con el que tropieza Cayo Lara:

Pregunta. ¿Por qué defiende Izquierda Unida la dictadura en Cuba?

Respuesta. Bueno, hay un concepto de dictadura... Es un modelo que los cubanos se han dado después de una revolución de 50 años. Los cubanos son los que tienen que decidir qué modelo quieren.

P. ¿Con elecciones democráticas o cómo?

R. Ellos tienen elecciones, sólo que con partido único. Yo de Cuba me quedo con esto: es un país que, empobrecido por el bloqueo, ha sido capaz de transmitir más solidaridad que muchos países desarrollados de Europa: profesores, médicos enviados a otros países para curar a gente... A Cuba hay que valorarla comparándola con los países de su entorno, no con Suecia. Y, comparada con su entorno, Cuba ha dado lecciones al mundo. Ellos tendrán que hacer su transición: con Fidel, sin Fidel, con Raúl, sin Raúl, pero ellos son los que lo van a decidir.


Lo primero que nos llama la atención en esa respuesta es que el señor Lara no niega la existencia de una dictadura en Cuba. No corrige la desinformación del entrevistador, sólo se limita a balbucear patéticamente: "hay un concepto de dictadura..." Y por sus palabras uno puede deducir la absurda idea de que el pueblo cubano haya optado voluntariamente por dotarse de un sistema político dictatorial.

Para colmo, llega a decir que "ellos tienen elecciones, sólo que con partido único", como si éste se presentase a las elecciones o tuviese algo que ver con el proceso electoral. Para Lara, las elecciones cubanas no son muy distintas de las celebradas en España bajo el franquismo.

Creo que la postura de un señor de posiciones pretendidamente socialistas ante dos importantes temas como son el conflicto vasco y la revolución cubana es lo suficientemente reveladora sobre su mentalidad política.